domingo, 4 de diciembre de 2011

Por María Villagrasa Ferrer
Última actualización 02/12/2011@15:03:15 GMT+1
A nivel terapéutico en la insuficiencia renal el aporte nutricional es tanto o más importante que un buen tratamiento farmacológico. Iván Prada y su equipo explican en este artículo las características que ha de tener la dieta destinada a estos pacientes.
La enfermedad renal es un síndrome donde multitud de procesos patológicos pueden desencadenar la pérdida de nefronas y cuenta con una prevalencia relativamente elevada, sobre todo entre los gatos de edad avanzada.

Una vez se ha realizado el diagnóstico, los objetivos terapéuticos buscan los tratamientos médico-nutricionales más adecuados que incrementen su calidad de vida. Estos tratamientos tienen que adaptarse a cada caso en particular en función del paciente, de la gravedad del proceso y de la etiología que conduce a esa IR.

El aporte nutricional es sumamente importante en esta situación y que con él se pretende actuar sobre los factores que influyen en la progresión de la pérdida funcional del riñón, y posteriormente, una vez estabilizado el paciente, en mejorar su calidad de vida.

Los autores explican con detalle a lo largo del artículo qué nutrientes debe contener la dieta para estos pacientes y en qué proporción. Así, hablan de la importancia de las proteínas que han de ser escasas pero de muy alto valor biológico, para conseguir el equilibrio del nitrógeno y limitar la cantidad de desechos. Respecto a los ácidos grasos poliinsaturados señalan que los últimos estudios recomiendan que se incrementen los ácidos grasos omega 3 en detrimento de los omega 6.

La última parte del artículo presenta los diferentes mecanismos en los que se puede administrar esta dieta que dependerá del estado del animal, de la sintomatología presentada y de la gravedad del proceso. Por ello, para poder adaptarse a las distintas circunstancias, se pueden realizar distintos tipos de administraciones: vía oral (“forzada” o con jeringuilla; “asistida” o propia; y con estimulantes del apetito), enteral y parenteral.

Extraído de: Prada Areán, Iván (PhD, DMV), San Román Llorens, Fidel (DMV), Blanco Mañanes, Blanca María (DMV) y Blázquez, Óscar (ATV). Tratamiento nutricional en la insuficiencia renal. Ateuves nº 35, noviembre/diciembre 2011, pp. 14-20

viernes, 2 de diciembre de 2011

Última actualización 02/12/2011@15:02:22 GMT+1
Tritrichomonas foetus es un protozoo de contagio fecal-oral en gatos y sexual en vacuno, ampliamente distribuido por todo el mundo, que además registra transmisión cruzada entre estas especies. Un equipo de la Johnson C. Smith University ha comprobado su capacidad infectante en agua, orina de gato y alimentos secos y enlatados para estos animales.
Un grupo de investigadores del la Johnson C. Smith University (Charlotte, Estados Unidos) ha publicado un estudio* en el que han comprobado el tiempo de supervivencia de Tritrichomonas foetus con capacidad infectante en el agua, el alimento seco y enlatado para gatos y en la orina felina.
La tritrichomoniasis intestinal en gatos está ampliamente distribuida en el mundo y se asocia a diarrea del intestino grueso. Además, T. foetus tiene importancia económica como patógeno sexual en vacuno, especie animal en la que causa abortos. La transmisión es fecal-oral en gatos y por contacto sexual en los bovinos, aunque también hay contagios interespecíficos entre gatos y vacas.
El experimento llevado a cabo por los investigadores de Charlotte consistió en cultivar trofozoítos del parásito en medio TYM y después inocularlos en agua, orina de gato, comida seca y húmeda y arena para gatos. Excepto en la arena, en la que no sobrevivieron un tiempo apreciable, los trofozoítos resistieron lo suficiente como para permitir un hipotético contagio: 30 minutos en alimento seco, 30-60 minutos en agua, 120-180 minutos en alimento húmedo y más de 180 minutos en orina.

La actividad sérica de la enzima fue significativamente mayor en animales con este tumor

Por Joaquín Ventura García
Última actualización 01/12/2011@12:23:07 GMT+1
(Foto: Sxc.hu)
El análisis de la actividad de la timidina quinasa en suero puede ayudar a discriminar entre enfermedad benigna y hemangiosarcoma en perros que presentan hemoabdomen y una masa en el bazo.
La timidina quinasa (TK1) es un biomarcador soluble asociado con la síntesis de ADN. Un estudio* prospectivo ha evaluado la actividad sérica de esta enzima en perros que presentan hemoabdomen y una masa en el bazo.
Se utilizó azidotimidina como sustrato para evaluar la actividad de la TK1 en  62 perros con hemoabdomen y otros 15 perros sanos utilizados como control. La actividad sérica de la TK1 fue significativamente mayor en perros con hemangiosarcoma que en los perros sanos. Teniendo en cuenta una línea de corte de 6,55 U/L, la actividad de la timidina quinasa demostró una sensibilidad de 0,52, especificidad de 0,93, valor predictivo positivo de 0,94 y un valor predictivo negativo de 0,48 para distinguir animales con hemangiosarcoma de perros sanos. Si se utilizaba como corte el intervalo <1,55 - >7,95 se conseguía mejorar la utilidad diagnóstica de la prueba.
Los autores concluyen que el análisis de la actividad sérica de la TK1 puede ayudar a la hora de distinguir entre perros que sufren una enfermedad benigna o hemangiosarcoma, cuando presentan hemoabdomen y una masa en el bazo. No ayuda a diferenciar entre hemangiosarcoma y otros tumores.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Lucha conjunta de médicos y veterinarios contra la leishmaniosis

Por Joaquín Ventura García
Última actualización 29/11/2011@10:53:50 GMT+1
Amastigotes de Leishmania en una muestra de piel. (Foto: CDC)
La vacunación preventiva y los sistemas de seguimiento y control que incluyen hasta vigilancia por satélite han sustituido al sacrificio sistemático de los reservorios caninos y están consiguiendo buenos resultados en la lucha contra esta enfermedad parasitaria que afecta a animales domésticos, salvajes y seres humanos.
El lema “One health” propone la colaboración entre Medicina y Veterinaria para conseguir avances en cuidados clínicos, vigilancia y control de las enfermedades que afectan indistintamente a animales y personas, así como educación de la población e investigación de estas patologías. El concepto “One health” engloba a población humana, animales domésticos, salvajes y cambios ambientales (salud medioambiental) como un todo.
La leishmaniosis visceral es un ejemplo perfecto de enfermedad de animales de compañía cuya prevención y control redunda en una mejora de la situación en los propios animales pero también en las personas.
En el pasado, y todavía en algunos lugares, la leishmaniosis viceral zoonótica se ha controlado mediante el sacrificio de los perros infectados, tratamiento de los casos en humanos y control de los flebotomos, sus vectores, mediante tratamientos insecticidas de las casas y de los reservorios caninos. Más recientemente, la vacunación de perros en Brasil ha conseguido reducir la incidencia de la enfermedad tanto en perros como en personas. Vacunar es mucho más sencillo y tiene mucha mayor aceptación que sacrificar a los animales enfermos
Otro avance en el control de esta enfermedad en África es un programa de vigilancia que combina detección por satélite, modelización ecológica, vigilancia de los vectores y mapas de la distribución de éstos y de la transmisión entre animales y entre animales y personas. Este programa coordinado genera notas de advertencia y alertas de brotes que evitan la diseminación sin control de la leishmaniosis visceral a nuevas zonas del planeta como consecuencia del calentamiento global.

Utilidad de la crioterapia para tratar laminitis en caballos

Su mecanismo de acción se basa en la reducción de la actividad enzimática en el tejido

Por Joaquín Ventura García
Última actualización 30/11/2011@11:33:03 GMT+1
(Foto: Sxc.hu)
La crioterapia ha demostrado su eficacia en la prevención de laminitis en pacientes equinos de riesgo y se recomienda su utilización para eliminar el dolor y la inflamación asociadas a la laminitis aguda en caballos. Existen muchos sistemas para aplicarla, desde una bolsa de hielo con un vendaje a costosos métodos “spa”.
TheHorse.com publicaba esta semana una noticia comentando la utilidad de la crioterapia en caballos, para prevenir la laminitis y minimizar sus síntomas una vez instaurada. Esta técnica es bien conocida por sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y vasoconstrictoras; además, la aplicación de frío reduce las demandas metabólicas del casco. El mecanismo de acción de la crioterapia se basa en la reducción de la actividad enzimática del tejido en un 50% por cada 10 grados que se baja su temperatura.
Hay muchos sistemas para aplicar crioterapia, sencillos y complicados, baratos y caros. Por ejemplo, un sistema básico es colocar hielo sujeto con una venda; también se pueden utilizar bolsas de frío. Y se puede sofisticar la aplicación todo lo que se quiera: piscinas con agua fría, sistemas de aplicación de frío en forma de bota, el tubo de hielo australiano (que consiste en hacer circular hielo fundente alrededor de las extremidades del caballo) o el “spa equino” (que necesita una unidad de refrigeración para enfriar el agua y una bomba para hacerla circular). El sistema ideal debe permitir, según los expertos, que el caballo se mueva libremente por su establo mientras está recibiendo la terapia.